
FCE, 2007, $27
Nacidas juntas, la filosofía y la literatura, con sus afinidades no confesadas y sus recelos, han conformado durante siglos un campo académico de saber, el de “filosofía y letras”, en medio de una cultura contemporánea basada en una técnica que tecnifica el pensamiento, ocupa todas las esferas y desplaza la cultura humanística. Sin embargo, el surgimiento, tanto del pensamiento científico-técnico como de los estudios sobre el lenguaje, ha desestabilizado esa convivencia al punto de considerarse hoy vital el preguntarse por la existencia de identidad y diferencia entre ambos discursos.
En cuatro clases brindadas en 2005 en la Universidad Pública de Navarra dentro del marco de la cátedra Jorge Oteiza para el programa “Arte y cultura en las sociedades del Siglo XXI”, el autor se propone reflexionar sobre la relación entre filosofía y literatura a través del estudio de tres ámbitos discursivos relevantes en el ambiguo vínculo de la identidad o la diferencia entre ambas disciplinas: la poesía, el mito y la prosa, tras una reflexión sobre la semiología literaria en tanto la manera en que el campo de la crítica y la teoría literaria debe llevarse a cabo, pues permite apreciar una posible afinidad entre ambos saberes: la aspiración a la precisión, aquello que constituye justamente lo poético del lenguaje.
La conclusión a la que llega finalmente podría ser que filosofía y literatura confluyen liberando al espíritu de las reglas que lo dirigen, al superar los patrones rígidos de verdad (aquellos que remite la cita inicial de Wallace Stevens, que afirma que “in the long run, the truth does not matter”), con un objetivo en común, el de “rescatar lo singular y lo finito del olvido y de la muerte.” Si bien el tema fue materia general de gran parte de sus publicaciones (afinidades y complicidades entre filosofía y narración en La Lección de Sheherezade y la indeterminación de los géneros y los estilos en Prosa y circunstancia) y de sus actividades como docente, es en este libro donde abordará por primera vez la cuestión en forma específica con el fin de establecer un contexto razonable para su comprensión, a pesar de lo inabarcable de su objeto de análisis y lo imprecisas que son las nociones relativas a ambos campos del saber.
Hijo de la escritora Marta Lynch y profesor en la carrera de Filosofía en la Universidad Autónoma de Barcelona, Enrique Lynch ha llevado a cabo una gran variedad de trabajos siempre relacionados con las letras, como traductor del inglés y el francés de obras de Foucault, Steiner, De Man, entre otros.
—Laura Cozzo